Mostrando entradas con la etiqueta Inestabilidad Emocional. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Inestabilidad Emocional. Mostrar todas las entradas

lunes, 22 de abril de 2013

Mil personalidades



Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades.

En mí, la personalidad es una especie de furunculosis anímica en estado crónico de erupción; no pasa media hora sin que me nazca una nueva personalidad.

Desde que estoy conmigo mismo, es tal la aglomeración de las que me rodean, que mi casa parece el consultorio de una quiromántica de moda. Hay personalidades en todas partes: en el vestíbulo, en el corredor, en la cocina, hasta en el W. C. ¡Imposible lograr un momento de tregua, de descanso! ¡Imposible saber cuál es la verdadera!

Aunque me veo forzado a convivir en la promiscuidad más absoluta con todas ellas, no me convenzo de que me pertenezcan.

¿Qué clase de contacto pueden tener conmigo —me pregunto— todas estas personalidades inconfesables, que harían ruborizar a un carnicero? ¿Habré de permitir que se me identifique, por ejemplo, con este pederasta marchito que no tuvo ni el coraje de realizarse, o con este cretinoide cuya sonrisa es capaz de congelar una locomotora?

El hecho de que se hospeden en mi cuerpo es suficiente, sin embargo, para enfermarse de indignación. Ya que no puedo ignorar su existencia, quisiera obligarlas a que se oculten en los repliegues más profundos de mi cerebro. Pero son de una petulancia... de un egoísmo... de una falta de tacto...

Hasta las personalidades más insignificantes se dan unos aires de trasatlántico. Todas, sin ninguna clase de excepción, se consideran con derecho a manifestar un desprecio olímpico por las otras, y naturalmente, hay peleas, conflictos de toda especie, discusiones que no terminan nunca. En vez de contemporizar, ya que tienen que vivir juntas, ¡pues no señor!, cada una pretende imponer su voluntad, sin tomar en cuenta las opiniones y los gustos de las demás. Si alguna tiene una ocurrencia, que me hace reír a carcajadas, en el acto sale cualquier otra, proponiéndome un paseíto al cementerio. Ni bien aquélla desea que me acueste con todas las mujeres de la ciudad, ésta se empeña en demostrarme las ventajas de la abstinencia, y mientras una abusa de la noche y no me deja dormir hasta la madrugada, la otra me despierta con el amanecer y exige que me levante junto con las gallinas.

Mi vida resulta así una preñez de posibilidades que no se realizan nunca, una explosión de fuerzas encontradas que se entrechocan y se destruyen mutuamente. El hecho de tomar la menor determinación me cuesta un tal cúmulo de dificultades, antes de cometer el acto más insignificante necesito poner tantas personalidades de acuerdo, que prefiero renunciar a cualquier cosa y esperar que se extenúen discutiendo lo que han de hacer con mi persona, para tener, al menos, la satisfacción de mandarlas a todas juntas a la mierda.

Oliverio Girondo Espantapájaros 8

sábado, 19 de mayo de 2012

Inestable


Ya no aguanto, a veces quiero morir, a veces desearía no haber nacido nunca, a veces siento que pierdo el control, que no soy yo quien maneja mi cuerpo, a veces quisiera estar encerrado día y noche en mi casa y escapar del mundo, pero también en ocasiones quiero salir lejos de casa, lejos de mi madre y abuelo que me atormentan, para poder estar en la universidad feliz y libre entre amigos que si me quieren.

Últimamente estos amigos se han alejado de mi, se han puesto en mi contra ya favor de Eric, tengo más enemigos en la escuela, más de los que tenía en odontología,  desearía morir, podría hacerlo, pero tengo miedo a sobrevivir, tengo miedo, mucho miedo, no sé a que, pero tal vez a perder el control en mi.

No estoy en depresión, de hecho los últimos 3 días he estado feliz, ráfagas de felicidad, la felicidad es más corta que la tristeza y dura segundos, tal vez minutos, en los cuales siento que merezco la atención de los demás y no se la llevan otros, como Eric...

Cuando digo perder el control me refiero al control de mis acciones, el de mi mente creo que nunca lo he poseído, me da miedo hacer algo indebido, dije que nunca mencionaría de nuevo lo de mi accidente en el automovil, pero desde entonces me da miedo tener contacto físico, contacto sexual con alguien más y en otras lo deseo fervientemente, han pasado 6 meses de ésto y  creo que me atormenta aún, a veces quiero tener sexo con algún desconocido para calmar las ansias momentáneas del amor que no me brinda nadie, pero a la vez sé que esa no será la respuesta y terminaré igual que antes...

A veces ya no sé que es real y que no lo es.. he tenido algunos delirios... hace unos días un cortarás me atacaba, luego percibí las letras del computador saliendo de la pantalla y viniendo así a mi en teodas direcciones...